Más tarde le será entregado el  Acolitado: la misión de servir el altar para la celebración Eucarística y asistir al celebrante cuando lo necesite. El nuevo acólito ayudará al sacerdote en la celebración de los sacramentos, sumergiéndose él mismo con su colaboración, en el Misterio Pascual que se actualiza y se transmite en cada celebración en la asamblea cristiana.

 

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